Arábica vs robusta: qué cambia de verdad en tu taza
Casi cualquier paquete de café es arábica, robusta o una mezcla de ambos. Son especies distintas de la misma planta, y las diferencias se notan en la taza más de lo que reconocen muchas etiquetas.
Sabor
El arábica tiende a notas de fruta, azúcar y flores, con una acidez más viva. El robusta es más terroso y amargo, con notas que suelen describirse como a madera o cacao. Buena parte de ese amargor viene de su mayor contenido en cafeína y ácidos clorogénicos.
Cafeína
El grano de robusta suele tener el doble de cafeína que el de arábica, alrededor del 2,2–2,7% de su peso frente al 1,2–1,5%. La cafeína es amarga y además actúa como repelente natural de plagas, una de las razones por las que el robusta es más resistente.
Por qué el robusta es más barato
El robusta crece a menor altitud, aguanta el calor y resiste mejor las enfermedades, así que rinde más por hectárea. El arábica necesita altura, temperaturas suaves y más cuidados, y el mercado lo paga en consecuencia.
Cuándo es mejor el robusta
Los blends de espresso italianos tradicionales suelen llevar entre un 10 y un 20% de robusta para tener una crema más densa y un cuerpo que aguanta bien la leche. Si tomas cafés con leche y el 100% arábica te parece ligero, merece la pena probar un blend.